sábado, 6 de agosto de 2011

"AMOR CAMPASIVO, COMPORTAMIENTO SOLIDARIO"

El verdadero amor compasivo que expone el budismo no tiene nada que ver con la lástima ni con el sentimentalismo. Esto se debe a que la lástima o el sentimentalismo no alcanzan para apoyar a otro a lograr la victoria en la vida; no sirven para aliviar realmente el sufrimiento e impartir alegría…”.
Muchos relacionan la compasión con el sentimiento de lástima. El sentimiento de lástima es condescendiente y complaciente. Sin embargo, la compasión nace del sentido de igualdad y de interconexión. La misericordia budista se basa en el respeto a la dignidad de la vida inherente a todos los seres vivientes y en el deseo de que dicha dignidad triunfe sobre otros aspectos. Por lo tanto, el amor compasivo genuino consiste en el fortalecimiento del prójimo como ser humano y en ayudarlo a desarrollar fuerza y coraje para superar los problemas.
La sociedad está plagada de fuerzas –tales como la violencia, la degradación ambiental o la desigualdad— que impiden al ser humano lograr su anhelo más esencial: ser feliz. El budismo orienta su atención a la tendencia de la vida humana que genera infelicidad. Desde el punto de vista del budismo, la condición más nociva que se impone en el ser humano es el deseo de dominar o someter a otros, circunstancia bajo la cual se manifiesta un egoísmo rebelde y destructivo. El budismo personifica simbólicamente tal impulso como el Rey Demonio del Sexto Cielo o Demonio Celestial. Debido a que la naturaleza humana es la causa de graves problemas, también es la fuente de sus soluciones. En los textos budistas en sánscrito, se describen extensamente los conceptos de misericordia y compasión mediante las voces maitri y anukampa. La compasión es la antítesis de los aspectos destructivos del ser humano y nace a partir de un sentimiento de solidaridad que anhela la felicidad y el desarrollo mutuo.
Cuando una persona desea alentar a alguien, su esfuerzo por comprender sus circunstancias y brindar aliento efectivo le permite desarrollar sabiduría y valentía. Nichiren señaló que la práctica de la entonación del Nam-myoho-renge-kyo permite a las personas desarrollar su potencial y la fortaleza para vivir con confianza y felicidad. Por eso, los practicantes del budismo de Nichiren comparten naturalmente esta filosofía con otras personas. Aunque es fácil desistir ante las circunstancias negativas o perder fe los demás, el budismo enseña a confiar en el bien y el potencial innatos de todos los individuos, y a alentar a las personas a que desarrollen tales características inherentes, ya que la transformación de la sociedad sólo es posible mediante la transformación del corazón de las personas.

Daisaku Ikeda

jueves, 4 de agosto de 2011

EL MISTERIO DE LA SERENIDAD PERDIDA.

    Según el conocimiento que tenemos actualmente sobre el cerebro del ser humano, podemos dividirlo en tres partes: Tronco Cerebral (predominio del Instinto), Sistema Límbico (predominio de lo Emocional) y Corteza Cerebral (predominio de la Razón). La Corteza Cerebral de ambos hemisferios, a través de las áreas prefrontales, potencia al Tronco Cerebral y al Sistema Límbico. Dicho de otra forma, la Razón da al ser humano su gran oportunidad: que el instinto madure en Voluntad, y lo emocional madure en Serenidad. Este es el camino para conseguir una Mente equilibrada: buscar lo que ya está dentro de nosotros.
     La Mente sin Voluntad deja de existir. El fundamentalismo científico ha suprimido la Mente, somos reacciones bioquímicas cerebrales y neurotransmisores. Pero esto no es verdad, también somos Mente y tenemos una Voluntad para poder cambiar las cosas. Somos algo con capacidad de decidir por nosotros mismos. El ser humano es algo más que reacciones bioquímicas cerebrales.
     La Mente sin Serenidad está enferma. Aplacar el ego, controlar el pensamiento, inteligencia emocional, son intentos y maneras de decir lo mismo: que la Razón por sí sola se puede convertir en un monstruo que se vuelve contra nosotros mismos, "lo más razonable es no ser tan razonable", que la Razón acompañada de la Serenidad nos permite descubrir que dentro de nosotros mismos tenemos una Realidad que va más allá de los pensamientos.
     El déficit en Voluntad y en Serenidad de la sociedad actual es lo que nos conduce a gran sufrimiento y a graves trastornos psicológicos. Parecen haberse perdido. Con la Voluntad ha habido últimamente algún intento de recuperarla. Pero la Serenidad ni siquiera se nombra. Se ha perdido.
 

                    "La Serenidad es una realidad si crees en ella".

¿Qué es un "Sutta"?

Todas las enseñanzas del Buda fueron transmitidas oralmente a sus discípulos. Éstos, a su vez, iniciaron una tradición de memorización de las palabras del Buda que fue la única fuente de acceso a sus enseñanzas durante cientos de años. A partir de alrededor el año 250 antes de nuestra era se inició la transcripción escrita de la tradición oral. Se crearon entonces los "Suttas". Sutta es una palabra en el idioma Pali que se hablaba en aquella época en el noreste de la India (lo que es actualmente el estado Bihar y parte de Nepal) y significa hilo. De ahí viene nuestra palabra "suturar" que es coser con aguja e hilo.

De tal manera que los Suttas son el hilo conductor de las enseñanzas del buda escritas por los discípulos de los discípulos del Buda.

Los "Suttas" se conocen colectivamente como el Canon Pali y están organizados en tres "cestas" o pitakas (el tripitaka). 1. Los discursos del Buda, 2. Los textos sobre la disciplina monástica y 3. El Abhidharma (compendio de conceptos que incluyen la psicología budista).

sábado, 30 de julio de 2011

El núcleo de las enseñanzas, Escrito por Krishnamurti en 1980

El núcleo de las enseñanzas de Krishnamurti está contenido en la declaración que hizo en 1929 cuando dijo: «La Verdad es una tierra sin caminos». El hombre no puede llegar a ella por ninguna organización, ningún credo, ningún dogma, ningún sacerdote o ritual, ni por ningún conocimiento o técnica filosófica. Tiene que encontrarla a través del espejo de la relación, de la comprensión de todo el contenido de su propia mente, de la observación y no por medio del análisis intelectual o introspectivo.
El hombre ha creado dentro de sí mismo a modo de barrera de seguridad, imágenes religiosas, políticas, personales que se manifiestan en símbolos, ideas y creencias. El peso de estas imágenes domina el pensamiento de hombre, su relación, y su vida cotidiana. Estas imágenes son la causa de nuestros problemas porque dividen a los seres humanos. Su percepción de la vida está moldeada por conceptos que la mente previamente establece. El contenido de su consciencia es toda su existencia. La individualidad es el nombre, la forma, y la cultura superficial que obtiene de la tradición y del entorno. La unicidad del hombre no yace en lo superficial, sino en la completa libertad del contenido de su consciencia, la cual es común a toda la humanidad. De modo que no es un individuo.
La libertad no es una reacción; en la libertad no hay elección. Es pura ficción pensar que porque uno puede elegir es libre. La libertad es observación pura sin dirección, sin miedo al premio o castigo. La libertad no tiene motivo; la libertad no está al final de la evolución del hombre sino que yace en el primer paso de su existencia. Con la observación, uno empieza a tomar consciencia de su falta de libertad. La libertad está en el darse cuenta sin elección en nuestra vida cotidiana y en nuestras actividades.
El pensamiento es tiempo. El pensamiento nace de la experiencia y el conocimiento, los cuales son partes inseparables del tiempo y del pasado. El tiempo es el enemigo psicológico del hombre. Nuestras acciones se basan en el conocimiento y, por tanto, en el tiempo, de manera que el hombre es siempre un esclavo del pasado. El pensamiento es muy limitado y, por consiguiente, vivimos en conflicto y lucha constantes. No existe tal cosa como la evolución psicológica. Cuando el hombre se da cuenta del movimiento de sus propios pensamientos, ve la división entre el pensador y el pensamiento, entre el experimentador y la experiencia, descubre que toda esta división es una ilusión. Tan sólo entonces puede darse una observación pura, la cual consiste en percibir sin la sombra del pasado o del tiempo. Esa percepción sin tiempo produce una mutación profunda y radical en la mente.
La negación total es la esencia de lo positivo. Cuando se niegan todas estas cosas que el pensamiento ha creado psicológicamente, únicamente entonces hay amor, que es compasión e inteligencia.

Pensamiento Oriental, Zen en la vida diaria

Sheng -Yen Fa - Shih



El Zen no puede conocerse por ningún tipo de imaginación, palabra, escritura, o explicación; debe ser vivido personalmente. Por ejemplo: si a un ciego de nacimiento se le quiere explicar qué es una flor blanca, no podría entenderlo. Alguien podría decirle que es blanca como la nieve; esta persona tocaría la nieve y diría "¡Qué frío es el blanco!". Al decirle que es blanca como un ganso, tocaría un ganso y diría "¡El blanco es como un pájaro!".
En realidad es muy difícil explicar a un ciego de nacimiento lo que es un color; en cambio habría que buscar una solución para su problema.
El Zen no es explicable por palabras: se comprende tras una vivencia propia.
Si usamos las palabras necesitamos utilizar la lógica, que es producto de la actividad mental, la cual no es totalmente capaz de comprenderlo.
Los filósofos utilizan la lógica usando razones convincentes para ser aceptados. En la religión no se puede.
Muchas experiencias religiosas han sido vividas en distintas partes del mundo, como las apariciones de las Vírgenes. Quienes no lo vivieron no pueden creerlo con un 100 % de certeza: lo tendrían que aceptar con fe.
El Zen no puede explicarse, hay que experimentarlo vivenciándolo.
Si tomo agua: ¿alguien sabe realmente qué estoy tomando? Puedo decirle que está caliente, pero... ¿alguien sabe cuál es su temperatura? Aunque afirme que son 80° C, ustedes no saben cuánto calor es. También puedo decir que es un poco salada. Ustedes pueden imaginar lo que yo digo, pero lo mejor es probarlo personalmente. Aunque diera muchas explicaciones, no lo comprenderían.
La teoría lógica no lo puede explicar, sólo puede transmitir algún aspecto del que sólo entenderán algo aquellos que compartan el mismo idioma y el significado de los términos usados.
La experiencia absoluta debe ser vivida personalmente.
Muchos dirán que son monjes aquellos que viven en un monasterio; entonces ratas, cucarachas, moscas, etcétera también serían monjes. Muchos laicos conviven con monjes en los monasterios, pero ellos no saben bien qué es ser monje.
El Zen es una experiencia, que trasciende el tiempo y el espacio; no los supera, los trasciende; no se los puede superar porque son parte de nuestra vida.
La experiencia del tiempo y del espacio es confusa. El pez en el agua no se da cuenta del agua en la que está inmerso.
Uno no es tan consciente de su movimiento en el espacio a cada momento, ni siquiera percibe bien cómo transcurre el día. Cuando estamos angustiados el tiempo parece interminable; si alguien experimenta algo desagradable, uno quiere ayudar y parece que el tiempo no alcanza. Al llegar el fin del día, muchos dicen: “¡Al fin!”, como si terminaran una lucha contra el tiempo.
No nos damos cuenta del espacio, salvo cuando el movimiento se nos limita. Un taiwanés puede decir que en Buenos Aires hay muchos espacios verdes; en cambio, un bonaerense se queja por la falta de espacios verdes.
Para el Zen, la comprensión tiempo-espacio debe ser muy clara. La trasciende. Al hacerlo, largo o duración son iguales, un grano de arena o un montaña son iguales, no afecta, no hay diferencia entre ellos.

Principios

1. Conducta pura
Para un iluminado, bueno y malo son lo mismo. Para quienes practican Zen, la pureza es importante.
Pureza implica:
- demostración de ella a través del cuerpo.
- de la conducta mental.
- del habla
2. Tranquilidad en la vida
- En el aspecto verbal –no alborotar.
- En el aspecto mental –no poseer ansiedad.
- En el aspecto corporal –no usar la violencia.
En medio del tránsito pesado surgen ansiedades, nervios, las personas manejan a gran velocidad porque aprecian el tiempo hasta el último segundo; por eso están intranquilos. Muestran violencia de acción y o palabra al no soportar a ciertas personas o acciones.
3. Vida segura
Comprendiendo el Zen tendremos seguridad en nuestra vida. La gente se caracteriza por la falta de seguridad. Se pone nerviosa, se altera, teme; vivir se torna inestable.
No hay en este mundo algo realmente seguro. Podemos prevenir, pero no detener con seguridad los desastres. Según el Zen, sabemos que estos riesgos son naturales, entonces no hay razón para preocuparse. Los que más se preocupan y temen suelen morir más temprano. Muchos compran armas, pero esto no les garantiza su seguridad; podemos decir que los pone en más peligro.
4. Vida estable
La inestabilidad laboral, familiar, matrimonial, todas pueden subsanarse con postura y posición firme, y con autoconocimiento. Debemos saber hacia dónde nos dirigimos, sin necesidad de un meta fija. Hay que mantener una cierta postura aunque no sepamos qué hacer; comprender cómo somos y cuáles son nuestros límites. Sin una clara dirección, nosotros equivocamos el camino o vamos en círculos. Si mantenemos una dirección y vamos en ella rápido o despacio, llegaremos igual. Debo saber qué quiero. ¿Hasta dónde llego?..., ese es otro punto. Algunos poseen una capacidad innata (por ej: canto), quienes no la tienen y quieren seguir el canto, tendrán un gran problema, pero con una buena guía y una dirección firme y clara, pueden obtener grandes logros.
5. Tener una conciencia clara y libre
Implica que nuestras expresiones y demostraciones de afecto sean autocontroladas libremente; no hay que apegarse a tener, ni sufrir por perder. Si el medio lo permite, desarrollaremos nuestras esperanzas; si no es así, debemos esperar nuevas oportunidades para satisfacer nuestras expectativas. En la vida hay altibajos, éxitos y fracasos.