sábado, 23 de julio de 2011

¿La meditación puede cambiar tu cerebro?

¿La gente puede fortalecer los circuitos cerebrales asociados con la felicidad y el comportamiento positivo, de la misma forma que podemos fortalecer nuestros músculos con ejercicio?
Richard Davidson, quien durante décadas ha practicado la meditación budista, una forma de ejercicio mental, insiste en que podemos.

Y Davidson, quien ha meditado desde que visitó India cuando se graduó de Harvard en los años 70, está convencido de esto, más allá de su propia experiencia.

Como psicólogo en la Universidad de Wisconsin, se volvió líder de un campo relativamente nuevo, llamado neurociencia contemplativa, la ciencia que estudia los efectos de la meditación en el cerebro.

Durante la última década, Davidson y sus colegas han producido evidencia científica para la teoría de que la meditación —la antigua práctica oriental de sentarse concentrándose en ciertos objetos— puede mejorar al cerebro.
¿La gente puede fortalecer los circuitos cerebrales asociados con la felicidad y el comportamiento positivo, de la misma forma que podemos fortalecer nuestros músculos con ejercicio?
Todos sabemos que si realizamos cierto tipo de ejercicios de forma regular podemos fortalecer grupos musculares de forma predecible", dijo Davidson, en su oficina en la Universidad de Wisconsin, donde su equipo de investigación ha estudiado a monjes budistas y a otros meditadores con tomografías cerebrales.

"Fortalecer los sistemas neurales no es fundamentalmente distinto", dijo. "Básicamente remplaza ciertos hábitos mentales por otros". Los neurocientíficos que estudian la meditación dicen que obtener este hábito puede fortalecer los circuitos cerebrales responsables de mantener la concentración y de generar empatía.

Un estudio reciente realizado por el equipo de Davidson descubrió que los meditadores novatos estimularon sus sistemas límbicos, la red emocional del cerebro, durante la práctica de meditación de compasión, una antigua práctica del budismo tibetano.

Esa no es una gran sorpresa, dado que la meditación de compasión pretende generar un estado emocional específico de empatía intensa, en ocasiones llamado "de amor y bondad".

Pero el estudio también descubrió que los meditadores expertos (monjes con más de 10,000 horas de práctica) mostraron una actividad significativamente mayor de su sistema límbico. Los monjes parecían haber cambiado permanentemente sus cerebros para ser más empáticos.

Un estudio previo realizado por algunos de los mismos investigadores descubrió que los meditadores comprometidos experimentaban cambios sustanciales en las funciones base del cerebro, es decir, habían modificado la forma en la que sus cerebros funcionaban incluso fuera de la meditación.

Estos cambios incluían la activación acelerada de la región anterior izquierda cerebral que, se cree, es responsable de generar las emociones positivas. Los investigadores descubrieron la transformación en novatos que se inscribieron a un curso de ocho semanas de meditación de conciencia plena, una técnica budista.

Pero la mayoría de las investigaciones cerebrales en torno a la meditación siguen siendo preliminares, y esperan ser corroboradas por otros científicos. Los beneficios psicológicos de la meditación y su uso en tratamientos para condiciones tan diversas como depresión y dolor crónico son más reconocidos.

La ciencia cerebral seria en torno a la meditación surgió apenas en la última década, desde que las resonancias magnéticas permiten a los científicos observar el cerebro y monitorear los cambios en tiempo relativamente real.

A principios de los 90, un investigador de la Universidad de Pensilvania, Andrew Newberg, dijo que los escaneos cerebrales de los meditadores con experiencia mostraban que la corteza prefrontal, la zona del cerebro que alberga la atención, tenía un mayor desempeño durante la meditación, mientras que la región cerebral que se concentra en la orientación de tiempo y espacio, llamada lóbulo parietal superior, se oscurecía.

Newberg dijo que sus hallazgos explican por qué los meditadores son capaces de concentrarse intensamente al mismo tiempo que describen sentimientos de trascendencia durante esa práctica.

viernes, 22 de julio de 2011

SIDDHARTA (Hermann Hesse).

     - Mira, Govinda, ésta es una de las cuestiones que he descubierto: la sabiduría no es comunicable. La sabiduría que un erudito intenta comunicar, siempre suena a simpleza - dijo Siddharta.
     - ¿Bromeas? - inquirió Govinda.
     - No. Digo lo que he encontrado. El saber es comunicable, pero la sabiduría no. No se la puede hallar, pero se la puede vivir, nos sostiene: pero nunca se la puede explicar ni enseñar. Esto es lo que ya de joven pretendía, y lo que me apartó de los profesores.
     He encontrado otra idea que tú, Govinda, seguramente tomarás por broma o chifladura, pero, en realidad se trata de mi mejor pensamiento. Es éste: ¡Lo contrario a cada verdad es igual de auténtico! O sea: una verdad sólo se puede pronunciar y expresar con palabras si es unilateral. Y unilateral es todo lo que se puede expresar con pensamientos y declarar con palabras, todo lo unilateral, todo lo mediocre, todo lo que carece de integridad, de redondez, de unidad.
     Cuando el venerable Buda enseñaba el mundo por medio de palabras, lo tenía que dividir en samsara y nirvana, en ilusión y verdad, en sufrimiento y redención. No es posible otra forma para el que desea enseñar. No obstante, el mundo mismo, lo que existe a nuestro alrededor y en nuestro propio interior, nunca es unilateral. Jamás un hombre o un hecho es del todo samsara o del todo nirvana, nunca un ser es completamente santo o pecador. Nos parece que es así porque nos hacemos la ilusión de que el tiempo es algo real. Y el tiempo no es real, Govinda, lo he experimentado muchas veces. Y si el tiempo no es real, tampoco el lapso que parece existir entre el mundo y la eternidad.

lunes, 18 de julio de 2011

¿De dónde vienen los cinco fantasmas (o espectros) que rondan por la casa?

Si usted realiza cosas fantasmales, es un fantasma.
Si actúa como un ser humano, usted es un ser humano.
Si realiza las acciones de los Budas, usted es un Buda.

Un fantasma es una masa de energía negativa
Hay tantos fantasmas como seres humanos. Hay innumerables seres humanos y también hay innumerables fantasmas. Un fantasma aparecerá siempre que al cultivar tengan pensamientos negativos. Un fantasma es una masa de energía negativa. Cuando tengan un mal pensamiento, aparecerá una masa de energía negativa, pero si transforman ese pensamiento, la luz del sol brillará en él y tendrán sabiduría.

Realicen las acciones de los Budas, no las de los fantasmas
Si son inteligentes, ustedes son espíritus; si son estúpidos, son fantasmas. Si toman drogas o alucinógenos, no son más que fantasmas. No piensen que para convertirse en fantasmas antes tienen que morir; ustedes ahora mismo ya son amigos de fantasmas. ¿No acabo de decir que basta con que ustedes realicen acciones de fantasmas para que se conviertan en fantasmas? Si actúan como seres humanos, son seres humanos. Si realizan las acciones de los Budas, son Budas. Todo depende de ustedes.

Los cinco fantasmas (o espectros) que rondan por la casa: odio, resentimiento, irritación, enfado y disgusto
¿Por qué decimos que si no tienen fantasmas en la mente los fantasmas de fuera de su cuerpo no pueden hacer nada? Los fantasmas externos aparecen sólo cuando ustedes tienen fantasmas en su mente. Si no hay fantasmas en su mente, los fantasmas externos no pueden entrar.

Los fantasmas internos son: codicia, odio, estupidez, arrogancia y duda. También son: odio, resentimiento, irritación, enfado y disgusto. Odiar a otros daña el corazón Tener resentimientos hacia otros daña el bazo. Irritarse daña los pulmones. Enfadarse con otros daña el hígado. Disgustarse daña los riñones. ¿Qué es el disgusto? Es cuando, por ejemplo, ustedes dicen: “Este chico es tan desagradable. Es tan deshonesto. Mírenlo; llorando todo el día”. Y ustedes se ven agobiados de disgusto. El disgusto daña los riñones, lo que conduce a un fantasma de rostro negro. Los riñones pertenecen al elemento agua. Al agua se la relaciona con el color negro, por lo que es representada por un fantasma de rostro negro. Estos son los “cinco fantasmas (o espectros) que rondan por la casa”. Cuando posean alguno de estos cinco fantasmas dentro de ustedes, los fantasmas del exterior también vendrán y todo tipo de espectros mostrarán su rostro.

Los fantasmas están dentro de la mente
El oso polar es como el gato, porque siempre deja sobras. Las moscas comen las sobras del gato. Tanto las moscas como el zorro polar son analogías para los fantasmas. Por eso debemos ser especialmente cuidadosos de no tener fantasmas en nuestra mente. No debemos abrigar odio, resentimiento, irritación, enfado y disgusto. Su presencia es muy problemática, porque los cinco fantasmas pueden aparecer en la casa. Cuando ustedes, cultivadores y quienes-han-dejado-el-hogar, pierdan su temperamento, los fantasmas los rondarán. Si han dejado el hogar sólo de manera superficial y sigue habiendo fantasmas en su vientre, los fantasmas de afuera también vendrán. Entonces, ¡sean cuidadosos! Pues nadie parece darse cuenta de que los fantasmas están en su propia mente. 

Maestro Hsuan Hua