lunes, 15 de noviembre de 2010

¿QUIÉN HACE ESTOS CAMBIOS?

Disparo una flecha a la derecha
Cae a la izquierda.
Cabalgo tras de un venado y me encuentro
perseguido por un cerdo.
Conspiro para conseguir lo que quiero
Y termino en la cárcel.
Cavo fosas para atrapar a otros
y me caigo en ellas.


¿DEBO SOSPECHAR DE LO QUE QUIERO?

RUMI (Poeta Sufí)

viernes, 12 de noviembre de 2010

LA IMPERMANENCIA

Entender la inpermanencia enciende nuestra pasión por explorar más nuestro potencial. Se considera que el hombre vive en promedio unas cuatro mil semanas. Es como si viviéramos un tiempo prestado y un reloj de arena invisible midiera los días dejando caer los granitos. ¿ CUANTOS DÍAS NOS QUEDAN ?. Cada vez nos queda menos tiempo. Estamos seguros de que vamos a morir, lo que no sabemos es cuando ni como. Nuestra respiración nos une a la vida. Un día después de haber inhalado varias veces, exhalaremos por última vez y ése será el fin de esta vida. Toda vida tiene un plazo. Todo momento-sobre todo éste - cuenta.


La impermanencia quizá sea la principal caracteristica de la existencia humana. En nuestra vida diaria, los buenos y malos momentos vienen y van. Los niños crecen y los adultos envejecen. La vida se perpetúa en infinitos ciclos. Todo tiene un comienzo, un centro y un final

lunes, 8 de noviembre de 2010

VER LA REALIDAD

La felicidad que depende de lo que consigues o en lo que te conviertes es sólo condicional, no es una felicidad auténtica. No importa lo que ocurra, todo está bien. Si caes enfermo, simplemente sé enfermo; si eres pobre, entonces simplemente sé pobre. Mientras no aceptes tus circunstancias actuales, no podrás alcanzar la felicidad. Afrontar cualquier situación aceptándola con los brazos abiertos si ésta no puede eludirse, forja una actitud que te permitirá ver que tal maravillosa manera de vivir es posible. En verdad esta actitud tiene profundas consecuencias; tan pronto como realices dicha actitud, habrás alcanzado el paraíso, en cualquier tiempo, en cualquier lugar, en cualquier circunstancia.



"Las flores del ciruelo dan comienzo a la primavera" dijo un maestro Zen, en vez de "las flores del ciruelo se abren al comienzo de la primavera". Son las flores del ciruelo las que traen la primavera. En el momento en que aceptamos esta idea, la primavera aparecerá por doquier.


"Vives en la ilusión y en la apariencia de las cosas. Pero hay una realidad. Tú eres la realidad. Aunque no lo sabes. Si despiertas a esa realidad, sabrás que no eres nada y que siendo nada, eres todo. Eso es todo".


Kalu Rimpoché, Lama del budismo tibetano













jueves, 4 de noviembre de 2010

"SUCEDIÓ EN UN HOTEL"

Sucedió que una vez en un hotel se presentó un vendedor y el encargado dijo: -Me va a ser muy difícil encontrale una habitación pues aunque hay una vacante, no se la puedo ofrecer.
El vendedor le respondió:
-Pero ¿cuál es la razón? ¿por qué  no me la puede ofrecer si la habitación está vacía?
-Precisamente debajo de la habitación se aloja un político importante- contestó el encargado-. Hay una habitación libre en el segundo piso, pero en el primero, debajo de la habitación libre, un gran líder político está alojado, y enloquece por pequeñeces. Si usted camina por la habitación o si hace algún ruido, armará un alboroto, y yo no quiero problemas. Por favor, búsquese otro hotel.
-Pero- dijo el vendedor-, si ya he buscado por todas partes. Todos los hoteles están llenos, así que , por favor, tenga compasión de mí y le prometo que ni siquiera me moveré en la habitación. Estaré trabajando todo el día en el pueblo y por la noche, cuando regrese, me iré directamente a dormir. Me marcharé por la mañana, me iré a otro pueblo, pero deme la habitación.-Así que le dieron la habitación.
El vendedor regresó a medianoche, cansado; se sentó en la cama, se quitó uno de los zapatos y lo dejó caer en el suelo. De repente  recordó que el gran líder político podría molestarse, así que cogió el segundo zapato y muy silenciosamente, sin hacer el menor ruido, lo puso en el suelo y se quedó dormido.
Una hora más tarde, el político fue a llamar a su puerta. Él  abrió y vio, al hombre enloquecido, rojo de ira, pero no pudo entenderlo. -¿Qué pude haber hecho? - ¡Si he estado  durmiendo durante una hora!- Así que le dijo:- Disculpe,¿he hecho algo de malo?. Alo mejor; ¿mientras dormía…?-¿O quizás, he emitido algún sonido o dicho algo?. Sea lo que sea lo siento, no era mi intención.
El político contestó:
-No se trata de eso. ¿Qué pasó con el otro zapato?. Durante una hora usted me ha mantenido despierto. Escuché el ruido, el primer zapato cayó al suelo y me dije: ¡Así que este hombre ha llegado!, ¡Y me quedé esperando a oír el ruido del segundo zapato al caer! Y me estoy volviendo loco. No puedo dormir. ¿Qué ha pasado con el segundo zapato?


Esto es lo que sucede a  una mente que se queda en un estado inconcluso: algo se queda suspendido como si fuera una espada. Tú puedes entender la dificultad del político. Él debió haber tratado de dormir, pero seguramente se quedó visualizando el segundo zapato suspendido en el aire: ¿Qué pasó?

La mente sólo descansa cuando se llega a una conclusión, de otra manera jamás. Sólo la REALIDAD  es CONCLUYENTE; Sólo la EXPERIENCIA es CONCLUYENTE, Sólo la EXISTENCIA es CONCLUYENTE

lunes, 1 de noviembre de 2010

¿Qué es la mente? por Sakyong Miphan Rimpoche.

"A través de la meditación empezamos a entender qué es la mente. Poco a poco, vamos develando su verdadera naturaleza: su claridad, su capacidad de conocer y su objetividad."


¿Cuál es la naturaleza de lo que sentimos que es la mente? De acuerdo con la sabiduría budista, decimos que la mente es clara, que conoce y que es objetiva.






En primer lugar, decimos que la mente es objetiva. La mente es algo neutro que nos permite conocer lo que percibimos y que adopta la forma de lo que proyectamos en ella. Cuando la mente está tranquila, vemos que surgen emociones como el amor, la compasión y la comprensión. Por lo general, estas emociones, al contrario de las negativas, están más en armonía con la naturaleza básica de la mente.






Evidentemente, la mente no es un objeto físico, ya que no tiene forma. Se podría decir que es traslúcida y capaz de penetrarlo todo. No hay nada que se lo impida. ¿Qué quiere decir que la mente puede efectivamente penetrar las formas?






Significa, por ejemplo, que si estamos muy enojados o ansiosos, o nos sentimos soberbios y orgullos, creemos que somos esa emoción. Cuando estamos sentados meditando y de pronto nos surge un pensamiento que nos hace enojarnos, sentimos que la rabia nos domina, casi como algo físico. La mente se empapa de esta emoción y se densifica. Por eso, se podría decir que la emoción cambia el formato de la mente. Como la mente no tiene una inclinación determinada, adquiere la forma de esa emoción. Con el paso del tiempo, lo que pasa es que la mente se sobrecarga con todas estas emociones y con los patrones que adoptamos.






Por eso es tan útil e importante comprender su verdadera naturaleza. Eso nos puede dar esperanzas, porque sabemos que fundamentalmente la mente no es estúpida ni irritante, ni ignorante ni confusa. A veces es posible que nos sintamos estúpidos y enojados, pero eso se debe solamente a que la mente está condicionada. Tradicionalmente, se compara la mente con una tela blanca que ha sido teñida, pero que no pierde su pureza esencial.

viernes, 29 de octubre de 2010

"Los Tres Señores Del Materialismo"

El budismo tibetano utiliza una metáfora muy interesante para describir las funciones del ego; se refiere a ellas como «los Tres Señores del Materialismo»: «el Señor de la Forma», «el Señor de la Palabra», y «el Señor del Pensamiento». En nuestra consideración de los Tres Señores que ofrecemos a continuación, los términos «materialismo» y «neurótico» definen la actividad del ego.

El Señor de la Forma es la búsqueda neurótica de comodidad, seguridad y placer físicos. Nuestra sociedad altamente organizada y tecnológica refleja nuestra preocupación por manipular el ambiente físico a fin de protegernos de las irritaciones de los aspectos crudos, ásperos e impredecibles de la vida. El ascensor, la carne troceada, envuelta en celofán, el acondicionador de aire, el inodoro, el entierro privado, la jubilación asegurada, la iluminación fluorescente, el horario de nueve a cinco, la televisión, son todos ejemplos de nuestro intento de crear un mundo manejable, seguro, predecible, placentero.

El Señor de la Forma no representa las condiciones de vida segura y de riqueza física en sí mismas. Se refiere más bien a las preocupaciones neuróticas que nos impulsan a crear esas condiciones, a tratar de controlar la naturaleza. Es la ambición que tiene el ego de afianzarse y entretenerse a sí mismo en su intento de evadir toda irritación. Así, nos aferramos a nuestros placeres y posesiones, tememos el cambio o forzamos el cambio, intentamos construir un nido o un jardín de recreo.

El Señor de la Palabra se refiere al uso del intelecto para relacionarse con el mundo. Adoptamos una serie de categorías que nos sirven de asideros para manejar el mundo. El producto más complejo de esta tendencia son las ideologías, los sistemas de ideas con los cuales racionalizamos, justificamos y santificamos nuestras vidas. El nacionalismo, el comunismo, el budismo, todos nos proveen de una identidad, normas de conducta y explicaciones del cómo y por qué de lo que sucede.

Pero, otra vez como antes, el intelecto como tal no es el Señor de la Palabra. El Señor de la Palabra representa la tendencia del ego a interpretar todo lo que lo amenaza o irrita, de tal manera que el ataque parezca neutralizado o transformado en algo “positivo” desde el punto de vista del ego. El Señor de la Palabra se refiere al uso de los conceptos como filtros para protegernos de la percepción directa de lo que es. Tomamos los conceptos con demasiada seriedad, los usamos como instrumentos para consolidar nuestro mundo y nuestro yo. Si existe un mundo de cosas nombrables, entonces «Yo» existo como una de esas cosas nombrables. No queremos dar lugar a ninguna duda amenazadora, incertidumbre o confusión.

El Señor del Pensamiento al esfuerzo que hace la conciencia por mantenerse consciente de sí misma. El Señor del Pensamiento reina cuando hacemos uso de las disciplinas espirituales o psicológicas como un medio de mantener nuestra autoconciencia, de aferrarnos a nuestro sentido del yo. Las drogas, el yoga, la oración, la meditación, los trances, las varias clases de psicoterapias, todas pueden utilizarse de esta manera.

El ego puede apropiarse ilícitamente de cualquier cosa para uso propio, incluso de la espiritualidad. Por ejemplo, si uno se entera de alguna técnica contemplativa que sea beneficiosa como práctica espiritual, entonces el ego comienza por considerarla meramente como un objeto fascinante, y luego como objeto de estudio.

Finalmente sólo podrá imitarla, porque el ego es como si fuera algo sólido que no puede absorber nada. Así, el ego trata de estudiar y remedar las prácticas de la meditación y de la vida contemplativa. Cuando conseguimos aprender todos los trucos y las respuestas del juego espiritual, buscamos producir automáticamente una mímica de la espiritualidad; porque el compromiso verdadero, la verdadera espiritualidad, nos exigiría la eliminación del ego y, en realidad, lo último que quisiéramos es renunciar al ego.....

También obtiene cierto sentido de triunfo, de gran hazaña, cierta excitación ante el hecho de haber recreado dentro de sí mismo el patrón de la experiencia que imita; por fin ha producido un logro tangible, que le confirma su propia individualidad.

Una vez que reforzamos exitosamente nuestra autoconciencia mediante técnicas espirituales, creamos nuevos impedimentos al crecimiento espiritual genuino.

Chogyam Trungpa

LA LEY DEL KARMA

En el budismo, la conexión causa-efecto se conoce como ley del karma. Todo lo que pensamos, decimos y hacemos-o dejamos de hacer- tiene sus consecuencias. Hasta el pensamiento más fugaz, la palabra más simple, el más pequeño gesto, todo tiene sus efectos. Nuestra conducta anterior nos ha conducido a las actuales circunstancias. La tensión corporal expresa la verdad del karma, así como nuestro cuerpo guarda el registro de nuestro pasado. Si nos falta alguna cualidad en nuestra vida es porque no lo introdujimos previamente, sin una causa en particular no podemos esperar el resultado correspondiente. De la misma manera,  nuestras acciones en el presente determinan nuestra felicidad futura. Aunque quisiera intentarlo nadie puede arreglarnos la vida. La gracia no nos llega de afuera, sino de nuestro interior.

Es fácil confundir karma con destino. Y decimos “Oh, ése es mi karma”, mientras suspiramos con resignación. Esta respuesta tiende a eximirnos de nuestra responsabilidad, como si dijéramos  “en realidad no es mi culpa”. La raíz de la palabra karma es “kr”, que significa hacer, realizar o llevar a cabo. Karma se refiere a motivación, y también a resultado. Si la motivación de los pensamientos es impura, será imposible lograr un resultado positivo. Una intención negativa socava  el valor del ser humano y causa sufrimiento innecesario a todos, no puede  producir un resultado constructivo. Sólo una actitud positiva puede, eventualmente, generar un resultado positivo.

Dado que nuestra conducta tiende a ser una mezcla de intenciones positivas y negativas, puede resultar difícil distinguir los efectos de nuestros actos. Sin embargo, si aprendemos a seguir nuestras motivaciones en sus desvíos y logramos enderezarlas una y otra vez, con el tiempo obtendremos los resultados deseados. Los actos madurarán según como fueron realizados. Sus resultados revelan nuestra intención. Si las cualidades del cuidado y  la atención focalizada  son parte de un proyecto, seguramente se manifestarán en los resultados.  Nuestro buen karma se multiplicará geométricamente en la medida que otros se beneficien de nuestra obra y que los resultados perduren. “Karma positivo significa sabiduría en acción”